NAVIDAD
25 de diciembre, 12:30
Capilla Vocal de Santa Cruz
ENTRADA: Tollite Hostias – Camille Saint-Saëns
KYRIE: De Angelis – gregoriano
GLORIA: De Angelis – gregoriano
SALMO: Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios – Thomas Ospital
ALELUYA: Nos ha nacido un día sagrado; venid, naciones, adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra – Schutz
CREDO: Gregoriano III + Et incarnatus est – Lassus
OFERTORIO: O magnum mysterium – Victoria
SANTO: De Angelis
AGNUS DEI: De Angelis
COMUNIÓN: Cantique de Noël (Minuit, Chrétiens!) – Adolphe-Charles Adam La primera Navidad (The first Noel) – Tradicional
SALIDA Y ADORACIÓN: Adeste Fideles – Arr. David Willcocks
God Rest you merry Gentlemen – Arr. David Willcocks
PRIMERA LECTURA
Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios
Lectura del libro del profeta Isaías 52, 7-10
¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: «¡Tu Dios reina!»
¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión.
¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, él redime a Jerusalén! El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.
Palabra de Dios.
SALMO
97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6
R. Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.
El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos. R.
Canten al Señor con el arpa
y al son de instrumentos musicales;
con clarines y sonidos de trompeta
aclamen al Señor, que es Rey. R.
SEGUNDA LECTURA
Dios nos habló por medio de su Hijo
Lectura de la carta a los Hebreos 1, 1-6
Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.
El es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. El sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia.
¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy? ¿Y de qué ángel dijo: Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo?
Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios nos dice: Que todos los ángeles de Dios lo adoren.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros
+ Principio del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18
Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan.
Vino como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz,
sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera
que, al venir a este mundo,
ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo,
y el mundo fue hecho por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron,
a los que creen en su Nombre,
les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre,
ni por obra de la carne,
ni de la voluntad del hombre,
sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros.
Y nosotros hemos visto su gloria,
la gloria que recibe del Padre como Hijo único,
lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo.»
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.
Palabra del Señor.
Notas al Programa
Tollite Hostias — Camille Saint-Saëns
Tollite Hostias es un coro perteneciente al Oratorio de Navidad (Oratorio de Noël, op. 12), compuesto por Camille Saint-Saëns en 1858. Esta obra forma parte del núcleo más inspirado de su producción sacra y refleja la elegancia y claridad características del compositor francés.
El texto, tomado del Salmo 95, invita a presentar ofrendas y a adorar al Señor con alegría. Saint-Saëns traduce este mensaje en una música luminosa y serena, de carácter pastoral, en la que la escritura coral fluye con naturalidad sobre un acompañamiento delicado. La armonía, rica pero siempre transparente, crea un clima de recogimiento festivo, evitando el dramatismo excesivo.
Tollite Hostias destaca por su equilibrio entre sencillez expresiva y refinamiento romántico, convirtiéndose en una pieza muy apreciada en el repertorio navideño. Su atmósfera de calma y devoción la hace especialmente adecuada para cerrar o enmarcar un programa centrado en el misterio de la Encarnación.
Nos ha nacido un día sagrado – Schutz
Nos ha nacido un día sagrado es la versión en lengua vernácula del motete “Ein Kind ist uns geboren”, compuesto por Heinrich Schütz, una de las figuras fundamentales del primer Barroco alemán. La obra se basa en textos bíblicos y litúrgicos de Navidad que proclaman el nacimiento de Cristo como la llegada de la luz al mundo.
Schütz, profundamente influido por la tradición policoral veneciana y por su maestro Giovanni Gabrieli, combina en esta pieza la claridad del texto con una escritura musical expresiva y luminosa. La música avanza con un carácter jubiloso pero contenido, alternando pasajes homofónicos de gran fuerza proclamativa con secciones de mayor elaboración contrapuntística.
La atención al texto es central: cada frase musical subraya el sentido teológico de las palabras, especialmente la imagen de la luz que desciende a la tierra. El resultado es una obra de gran claridad y solemnidad, que transmite con intensidad y nobleza la alegría profunda del misterio de la Navidad.
O magnum mysterium – Tomás Luis de Victoria (1548–1611)
Tomás Luis de Victoria es el máximo representante de la polifonía española del Renacimiento y una de las figuras más profundamente espirituales de la música sacra occidental. Sacerdote además de compositor, su obra está marcada por una intensa vida interior y por una concepción de la música como medio de oración.
O magnum mysterium fue compuesto hacia finales del siglo XVI y pertenece al repertorio litúrgico de la Navidad. El texto expresa el asombro contemplativo ante el misterio de la Encarnación: Dios hecho niño, recostado en un pesebre, y la dignidad única de la Virgen María. No es un canto narrativo, sino una meditación silenciosa y admirativa del misterio.
Musicalmente, Victoria emplea una polifonía sobria y profundamente expresiva. Las líneas vocales, equilibradas y llenas de tensión interior, evitan el virtuosismo externo para centrarse en la claridad del texto y en la intensidad espiritual. Los contrastes entre pasajes más luminosos y momentos de mayor recogimiento subrayan el estupor ante el “gran misterio” que se celebra.
En el contexto del ofertorio, esta obra acompaña la presentación de los dones con una actitud de adoración y silencio interior. La música invita a la asamblea a contemplar, más que a explicar, el misterio central de la Navidad: el Dios infinito que se hace pequeño por amor a la humanidad.
Cantique de Noël (Minuit, Chrétiens!) – Adolphe-Charles Adam (1803–1856)
Adolphe-Charles Adam fue un compositor francés del Romanticismo, conocido principalmente por su música escénica, aunque también dejó páginas de profunda inspiración religiosa. Cantique de Noël, compuesto en 1847, nació como un villancico para la liturgia de la Navidad y pronto se difundió ampliamente por su fuerza expresiva y su mensaje espiritual.
El texto, escrito por Placide Cappeau, sitúa al oyente en la medianoche de Navidad, momento simbólico en el que la oscuridad se abre a la luz del nacimiento de Cristo. El canto invita a la adoración del Niño Dios y proclama la redención del hombre, subrayando la dignidad nueva que la Encarnación confiere a la humanidad.
Musicalmente, la obra combina lirismo romántico y solemnidad religiosa. La línea melódica, amplia y expresiva, culmina en momentos de gran intensidad que evocan tanto la grandeza del misterio como la ternura del pesebre. Esta expresividad ha convertido la obra en uno de los cantos navideños más reconocidos y queridos del repertorio occidental.
En el momento de la comunión, Cantique de Noël adquiere un significado especialmente profundo: el Cristo adorado en el pesebre es el mismo que se hace presente sacramentalmente en la Eucaristía. La música acompaña así la oración personal y la contemplación agradecida del misterio de Dios hecho hombre.
The First Noel – Tradicional
The First Noel es un villancico tradicional de origen inglés, cuya forma actual se consolidó entre los siglos XVIII y XIX, aunque conserva rasgos de una tradición popular más antigua. La palabra Noel procede del francés Noël y hace referencia al anuncio gozoso del nacimiento de Cristo.
El texto narra de manera sencilla el anuncio del ángel a los pastores, primeros testigos del misterio de la Navidad. Esta elección no es casual: los pastores representan a los humildes y sencillos, a quienes Dios se revela en primer lugar. El villancico conserva así un fuerte carácter narrativo y catequético, propio del canto popular cristiano.
Musicalmente, la melodía es amplia y serena, con un desarrollo progresivo que favorece la participación y la contemplación. Su estructura repetitiva permite que el mensaje se grabe fácilmente en la memoria, reforzando el anuncio central: el nacimiento del Salvador como don para todo el mundo.
En el contexto de la comunión, The First Noel acompaña la oración agradecida de la asamblea recordando el origen del misterio que se celebra sacramentalmente. El Niño anunciado a los pastores es el mismo Cristo que se entrega como alimento espiritual, invitando a vivir la Navidad desde la sencillez, la acogida y la alegría.
Adeste Fideles – arr. David Willcocks (1919–2015)
Adeste Fideles (“Venid, fieles todos”) es uno de los himnos navideños más universales y reconocidos, con origen probablemente inglés o portugués del siglo XVIII, aunque su melodía ha pasado a formar parte del repertorio litúrgico y popular de toda la cristiandad. El texto invita a acudir con alegría a adorar al Niño Dios, proclamando la buena nueva de la Navidad.
David Willcocks, célebre director coral británico del siglo XX, realizó este arreglo con un enfoque coral de gran riqueza armónica, manteniendo la claridad y solemnidad del canto original. La versión de Willcocks combina majestuosidad y alegría, haciendo que la melodía, conocida y querida, resuene con fuerza en la celebración.
Espiritualmente, Adeste Fideles refleja tanto la invitación a la adoración personal como el júbilo comunitario ante el misterio de la Encarnación. En el momento de la salida y adoración, la obra cumple su función de enviar a la asamblea con gozo y contemplación, recordando que el nacimiento de Cristo es motivo de esperanza y celebración para todos los pueblos.
God Rest You Merry, Gentlemen – arr. David Willcocks (1919–2015)
God Rest You Merry, Gentlemen es un villancico tradicional inglés cuya existencia documentada se remonta al siglo XVI, aunque su transmisión oral probablemente es aún más antigua. El título puede traducirse como “Que os mantengáis alegres, señores”, y el texto transmite un mensaje de consuelo y esperanza, anunciando que el nacimiento de Cristo trae salvación y alegría a todos los hombres.
El arreglo de David Willcocks, maestro de coros del King’s College de Cambridge, moderniza la armonización sin perder el carácter popular ni la sencillez de la melodía original. Su versión aporta fuerza coral y un sentido de festividad, permitiendo que la asamblea disfrute de la tradición musical navideña en un marco solemne y jubiloso.
Espiritualmente, este villancico celebra la alegría del nacimiento del Salvador y refuerza el mensaje de esperanza y paz. Al final de la Misa, su interpretación acompaña a la asamblea en la salida y adoración, recordando que la Navidad no solo es un misterio contemplativo, sino también una invitación a vivir la alegría y la fe en comunidad.

